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''Ella quiere llevarme al infierno sin saber que yo soy el diablo, dueño y amo de las calles infernales'' - Ecain Akerson.

miércoles, 4 de octubre de 2023

Orden de lectura y plataformas en la que están mis libros:

 

Trilogía Amores Millonarios: son libros de comedia romántica. Se pueden encontrar tanto en Booknet (completas, pero sin extras), como en Buenovela (de manera paga. Están completas y contienen escenas extras).

    1. Los Millonarios no se Enamoran.

    2. Los Millonarios no tienen Corazón.

    3. Los Millonarios no sufren por falta de amor.


Duología Realeza Infernal: Son libros de romance oscuro, mafia y erotismo. Se pueden encontrar tanto en Booknet (completas, pero sin el relato de La Historia detrás de la Historia.), como en Buenovela (de manera paga. Están completas y contienen el relato de La Historia detrás de la Historia).

    1. Princesas Infernales.

    2. Demonios Infernales.


Historias autoconclusivas:

    1. El Amor es un Mito: comedia romántica y un poco de enemies to lover. Se puede encontrar únicamente en Buenovela y está de manera paga.

    2. Snape: enemies to lover, romance oscuro, militares, mafia y erotismo.


Nota IMPORTANTE:

A pesar de que Snape es una historia autoconclusiva, al mismo tiempo es una historia que abre paso a un nuevo mundo de mafia. Todavía no ha comenzado a escribirse, pero pronto tendré más detalle de ello.


Saga Realeza Maldita: Próximamente.



lunes, 16 de enero de 2023

/Profecía Actual

 

Una segunda vez un alma pura caerá,

Los antiguos su bondad destruirán,

La maldad ganará y a todo el pueblo ella esclavizará.

El eclipse no tuvo tanto poder como ella,

Ni los Serafines lograron evitar que naciera,

Los cinco antiguos se inclinarán y besarán sus pies

Y los humanos a ella han de obedecer.

 

/Profecía Antigua

 

Los Serafines una visión tendrán,

en eclipse ella se convertirá,

y su bondad para siempre se irá.

Si se completa el hechizo,

cinco seres vendrán...

su maldición nunca podrán romper,

A menos que ellos buenos vuelvan a ser.

 


Parte 3 - Final

 

La raza de los Serafines comenzó a existir al mismo tiempo en que surgieron los humanos. Provinieron de la misma especie, pero, con el pasar del tiempo, terminaron siendo diferentes. Sus uñas largas y gruesas eran usadas para asesinar a cualquiera que se interpusiera en su paso, sus orejas puntiagudas eran usadas para escuchar muy lejos, el tatuaje de tres curvas que vino con ellos en su nacimiento les daba el poder de leer mentes y ver el futuro, eran muy inteligentes. Algo parecidos, pero a la vez, muy diferentes a los humanos físicamente.

Por poco tiempo, veían luz, tanto para ellos como para todos. Veían un lugar donde las únicas guerras eran la de los humanos, no había nada por lo que temer.

Mucho tiempo después, comenzaron a ocurrir cosas, cada vez que aparecía un eclipse, ellos se incomodaban y no entendían el por qué, hasta que, uno de ellos se los quedó viendo con fijeza y tuvo una visión:

Ella, Julmeis, se convertiría en el Eclipse. Esos cinco seres provenientes de esa maldición acabarían con todo, se adueñarían de todos y esclavizarían al mundo. Pero vio algo más, algo mucho más peligroso. Peor incluso que esa chica y esos cinco monstruos...

Así que Emilson, el Rey de los Serafines, convocó una reunión con los demás Serafines y les habló del futuro, todos vieron dentro de su mente, todos confirmaron que era cierto, y fue así como comenzó la cacería.

Ella no debía convertirse en Eclipse, porque si eso llegaba a pasar, todo el mundo, tanto humanos como criaturas desconocidas, estarían en gran peligro.

Pero ya era muy tarde.

La chica se convirtió en el Eclipse en el momento en el que había cedido a vengar la muerte de su padre.

Ella desapareció, y en cambio, en el momento en el que lo hizo, unos ruidos extraños pusieron en alerta a los dos Serafines que fueron en busca de Julmeis, y quienes ya habían pedido refuerzos de manera telepática a sus demás compañeros.

Un hombre apareció y en su mano tenía un pedazo de carne de la cual chupaba sangre descontroladamente. Ellos lo conocían, era un hombre que vivía en una de las seis chozas por las que pasaron hace cuarenta días, solo que esta vez había algo diferente en él. Se veía desesperado, más corpulento y su piel era más pálida de lo normal.

Tan solo hizo falta que el hombre escuchara el crujido de una rama partirse para ponerse alerta y sonreír de manera maquiavélica.

—¿Axel? ¿Fabio? —preguntó uno de los tantos refuerzos que habían llegado.

Su grave error fue no ser sigilosos, ni rápidos, como sí lo eran esos cinco nuevos seres que gustosos los estaban esperando.

Comenzó una batalla de gritos, sangre, desesperación y desesperanza.

Todos los Serafines fallecieron a mano de éstos hombres, Bestias que acaban de ser creadas. 

Día a día buscaban, cazaban y sometían a cada ser de orejas puntiagudas porque esa era su misión, la cual se completó, excepto por una parte...

Las cinco criaturas fueron llamadas ''Los Antiguos'' debido a que pasaban días y noches, y todos envejecían, excepto ellos, quienes se hacían más fuertes y repulsivos. Mientras más pasaba el tiempo, más sed de sangre tenían. Se alimentaban de animales y personas, pero no era suficiente, por lo que asesinaban a sangre fría, y, mientras más lo hacían, más les gustaba realizar tales actos impuros, por lo que, de esta manera, la otra parte de la misión no se completó.

Cada uno de esos seres eran una parte del alma de la chica, quien ahora era el Eclipse y se suponía que, durante un milenio, estos seres debían cumplir su misión y luego volverse buenos y puros, ayudar a todos para que, de esa manera, cuando el eclipse volviera a darse dentro de mil años, la chica regresara y todo acabara, pero no fue así.

Al llegar el milenio ellos eran destructivos, despiadados y sanguinarios, motivo por el cual, cuando finalmente llegó nuevamente el Eclipse, Julmeis quedó atrapada en él.

Nunca más podría salir...

No, a menos que se cumpla la misión, la profecía.

En cada milenio los cinco Antiguos mueren y cinco nuevos reemplazan su lugar.

Lo que ellos nunca supieron es que el Serafín que vio el futuro, el Rey Emilson, ya no quería destruir al Eclipse y mucho menos a sus cinco Antiguos porque si algo tenía muy en claro, era que, sin importar lo aterradores que ellos eran en la actualidad, nada sería peor que lo que se venía para el futuro.

La verdadera amenaza y el verdadero terror llegarían, y ese nuevo ser nacería a causa de una nueva y reciente profecía que auguraba cosas peores, mucho peores.

 


Parte 2 - Desenlace

 

Iba pasando el tiempo mientras la niña crecía cada vez más.

Su padre la enseñaba a cazar, a pescar, a trepar árboles, robarle a ladrones y defenderse de abusadores que hacían y deshacían donde fuera que habitaran.

Creció convirtiéndose en una persona que era considerada grandiosa, pero que sabía diferenciar el bien del mal y trataba de hacer lo correcto dentro de lo que cabía. No era una gran época donde se pudiese hacer mucho por los pensamientos de las personas, pero ella, trataba de encajar y enseñar las cosas buenas que aprendía.

Cuando conocía a cualquier otro niño o persona que necesitaba ayuda, ella se la brindaba. Buscaba la forma de poder ayudar o prestar apoyo. A veces unas palabras  alentadoras eran más que suficientes para que muchos se levantaran y animaran a seguir adelante, o por lo menos a intentarlo.

Se volvió muy querida, por su destreza y desenvolvimiento en un mundo que ni siquiera comenzaba a avanzar, donde todo se trataba de cazar y matarse los unos a los otros.

—Julmeis, es momento de huir —le había dicho su padre cuando apenas y tenía un metro de estatura, pues, fue la primera vez que los Serafines los encontraron.

La siguiente vez en decir esas palabras ella ya había crecido un poco más, pasaron casi seiscientos días y noches en un pequeño lugar donde había tan solo seis chozas. La niña tuvo su primer amor y primera decepción aquella vez.

Luego, volvió a escuchar esas palabras siendo ya una adolescente, donde terminaron escondiéndose en una cueva cubierta de moho y humedad, ya que se encontraba por debajo de una cascada.

No habían vuelto a saber de ellos.

Se habían alejado por completo de la civilización, y, viviendo solamente ellos dos, era mucho menos probable que los llegaran a encontrar.

Llevaban mil trescientos días viviendo en ese lugar, pero, como era de esperarse, un día, ocurrió lo inevitable: —¡Julmeis huye! —la chica escuchó el grito de su padre y frunció el ceño saliendo de la cueva con mucha suspicacia, pero todo lo que encontró, fue a su padre degollado y a un hombre con orejas puntiagudas limpiando una de sus uñas largas con la que había asesinado a su padre.

Ella gritó, y contrario a lo que le pidió su padre, Julmeis corrió hasta arrodillarse frente a él y tomar su cuerpo inerte de expresiones y emociones. Ya se había ido.

—¡¿Por qué?! —ella se levantó y caminó hacia la criatura extraña frente a ella —. ¡Eres una bestia! —le gritó.

—Es curioso que me llames así cuando la bestia a la que hay que matar es a ti —respondió él con una voz rasposa.

Él planeaba acercarse a ella cuando ocurrió: el cielo comenzó a cambiar y la tierra a temblar. Los pájaros huyeron de los árboles y el viento se elevaba cada vez más haciendo pequeños remolinos que iban creciendo cada vez con más fuerza. El llanto de la chica se volvió peor con el paso del tiempo. Miles de pensamientos llovían en su mente, y, no. No eran pensamientos. Eran deseos. Y en medio de esos deseos, la voz de su madre se alzó como un eco, mientras se pronunciaban las palabras de la mujer cuando estaba dando a luz y le pedía clemencia y ayuda al cielo, ayuda que luego de muchísimos años, el cielo le estaba otorgando.

—Maldición —murmuró el Serafín que había asesinado al padre de la chica después de ser golpeado por una gran oleada de viento hacia atrás, haciendo a su espalda pegar contra un árbol.

—Eres un idiota —murmuró otro de ojos azules y cabello rubio —. Tenías que matarla sin causar ningún tipo de emoción en ella para que no despertara su poder —le reprochó.

Ambos miraron fijamente hacia el frente y tragaron saliva con fuerza al mirar el torbellino que se formaba alrededor de la chica, como si de una capa protectora se tratara.

En el cielo, el sol y la luna se unían, al principio eso no llamó tanto la atención de los Serafines, pero luego, se dieron cuenta de que eso no era normal.

Otra voz espeluznante y desconocida se hizo presente, y supieron que este era el comienzo del fin: 

—En lo profundo de tu alma yace un gran poder y una enorme bondad. Tú con todos podrás acabar, pero buena nunca más serás. El Eclipse los matará a todos. Los Serafines dejarán de existir, a cambio, el eclipse quiere tu pureza, quiere tu poder, este se dividirá y esas cinco almas, de tu venganza se encargarán. Una vez el trabajo esté listo, podrás regresar en forma humana, siempre y cuando esas cinco almas, sigan el camino correcto, siendo tan puros como tú lo fuiste mientras vivías.

Como pudo, Julmeis miró a los Serafines través de esa capa de viento que se formaba a su alrededor. Ellos debían pagar. Su padre no merecía morir de esa manera. Era un gran hombre.

Su llanto se hizo más fuerte y enfurecido.

El Eclipse que se formaba en el cielo pasó de ser de color amarillo a un azul oscuro.

—Amarillo por los nuevos días que vendrán, mientras esas cinco almas buscan su bondad, tú con el Eclipse segura estarás.

—Amarillo... —susurró ella dejando de mirar al asesino de su padre para mirar ese Eclipse con el que ellos se encontraban hipnotizados.

—Azul siniestro, porque todos tienen un poco de maldad dentro, pero confiamos en que tu pureza es más grande que sus malezas.

—Azul...

El Eclipse ahora tomaba un color verde y luego pasaba al rojo, deteniéndose en este.

—Verde porque la naturaleza necesita líderes que cuiden de ella...

—Verde... —murmuró encantada con cada color que rodeaba al gran Eclipse.

—Y rojo, por la sangre de los Serafines, quienes dejarán de existir en cuanto tu decidas ser el Eclipse.

—Rojo...

—Acepta ser el Eclipse, acepta ser la dueña de esos cinco seres que pueden destruir a todos los Serafines, acepta tener tu venganza y ser quien tiene el poder de decidir.

Entonces la chica finalmente lo vio, él estaba escondido detrás del árbol, pero no podía detenerse a preguntarse quien era, y sinceramente, tampoco le importaba.

—Acepto —murmuró levantándose y comenzando a caminar.

De un momento a otro... desapareció.


Parte 1 - Inicio

 

—No vas a lograrlo —aquel hombre de ojos llameantes como el sol explosivo estiró su espada forjada en hierro, dada por un extraño serafín que apareció de la nada y se la entregó recalcándole que esta era su misión —. No las salvarás. Debo asesinarlas antes de que nazca, y para hacerlo, también debo matar a la mujer a la que amas.

Eran tiempo difíciles, todo lo que se veía eran guerras por todos lados, hombres con tropas buscando colonizar tierras donde montaban improvisadas carpas. No había templos, ni grandes chozas o aldeas, aún las personas aprendían a comunicarse, o buscar soluciones para su día a día. Trataban de subsistir.

—Eras una buena persona..., ¿qué fue lo que te ocurrió? —Denton decía mientras retrocedía. Él no quería lastimar a Jacinto, ese ser con el que había estado desde pequeño corriendo por desiertos y bosques mientras se ayudaban el uno al otro a combatir el mundo de animales peligrosos y buscaban refugios, cuevas, pequeños cerros donde esconderse de otros humanos crueles que mataban sin piedad y se comían entre ellos —. ¿Por qué le quieres hacer daño a quien lleva a un ser con mi sangre en ella?

—Porque así debe ser —Jacinto repetía lo mismo que había estado diciendo todas las veces anteriores —. Los Serafines vieron el futuro, ellos lo saben, y me han nombrado un Cazador de Bestias.

—¿Qué es lo que saben? ¿Quiénes son ellos?

—Ese ser en su vientre, no es más que una maldición para este desconocido mundo —exclamó—. Y yo, no puedo permitirlo.

La mujer gritaba detrás de ellos adolorida mientras apretaba su bajo vientre sintiendo dolores. Iba a nacer. Su hijo o hija vendría al mundo y ya un lunático en el que siempre habían confiado quería asesinarlo.

—No les harás daño. Tendrás que matarme para llegar hasta ella. — Sentenció Denton estirando esa espada que un día le robó a un hombre que vivía escondido en las colinas y robaba a todo el que pasara por allí. Fue allí cuando nació el dicho de ladrón que roba a ladrón...

—Invoco la fuerza de todos los Serafines y que me den el poder suficiente para acabar contigo. Por voluntad propia no puedo hacerlo, pero en el fondo de mi ser tengo en claro que esto es lo que debe ocurrir — suspiró y le dio una cálida mirada —. Lo siento, viejo amigo —terminó por murmurar y fue allí cuando todo cambió.

El suelo se estremeció en cuanto Jacinto corrió en la búsqueda del otro hombre.

—¡No! —la chica no paraba de gritar tratando de hacerlos entrar en razón y a su vez de tratar de mantener a su hijo dentro de ella. Necesitaba llegar al rio, así que como pudo se levantó y comenzó a caminar hasta allí.

Denton intentaba mantener a Jacinto a raya. Lo atacaba con su espada, pero no habría imaginado ni en mil años que su amigo había obtenido un gran poder al ser nombrado Cazador de Bestias, pues, quien era nombrado de esta manera debía tener la fuerza suficiente como para poder derrotar a absolutamente todos los seres sobrenaturales, mejores conocidos como Bestias.

Denton luchó con toda su fuerza, de hecho, trató de empujar a su viejo amigo por un gran barranco que se encontraba del lado contrario del rio, pero era inútil, su compañero lo empujaba con mucha facilidad, era un experto manejando la espada, y, por si fuera poco, sabía exactamente qué tipo de ataques realizaría, ya que ambos habían practicado desde muy pequeños.

No pasaron más de cinco minutos cuando ya Merlina, la mujer, se encontraba sumergida en un pequeño pozo que estaba al lado del rio. Ella tomaba profundas respiraciones y en ningún momento dejó de mirar al cielo pidiéndole piedad, pidiéndole que todo ya terminara.

Jacinto terminó por quitarle la espada a Denton, quien supo que era su fin, pero ocurrió algo inesperado; Jacinto también lanzo su espada al piso, confiado en que no la necesitaba para acabar con su mejor amigo y luego ir por la mujer y la niña o niño que aún estaba en su vientre. Y sí, él logró desestabilizar y hacer desmayar a su amigo con tan solo dos golpes. Empujó el cuerpo de Denton con su pie hasta dejarlo en el borde del barranco. Ambos miraron sus ojos, pero eso no fue suficiente para Jacinto dejar vivo a su amigo, por lo que dándole un último empujón lo hizo rodar.

El hombre se tomó su tiempo caminando con suma lentitud hacia la mujer que ahora lloraba por haber presenciado todo lo que había había hecho. Apretaba su vientre con fuerza y miedo de que algo le pudiese pasar a la persona que llevaba allí dentro.

Cuando Jacinto llegó, lo primero que dijo fue: —Lo lamento, debo hacerlo.

—No debes, él era tu mejor amigo.

Justo después de decir eso, ella desvió un poco su mirada y sus esperanzas regresaron. Jacinto lo sabía. Sabía que Denton se encontraba detrás de él y no hizo nada por salvarse a sí mismo, solo le interesaba cumplir su misión.

Ambos atacaron al mismo tiempo.

Denton atacó a Jálelo con su espada clavándosela desde su espalda en su corazón, y, Jacinto, a su vez, enterró una pequeña estaca en el vientre de Merlina, quien gritó mientras la vida se iba de ella.

Jacinto cayó dando pequeños espasmos en el suelo mientras fallecía y Denton corrió hacia su amada, quien yacía sin vida. Sin embargo, había ocurrido algo que ninguno había previsto.

Un pequeño ser se alzó en el agua y su padre tuvo que tomarla con rapidez para que no volviera a hundirse y se ahogara.

El hombre lloró, lamentando todo lo que había ocurrido porque en un solo día había perdido a dos seres muy importantes para él, pero también sonrió un poco mientras pegaba a quien ahora notaba que sería una niña de su pecho, pues, había logrado salir del vientre de su madre antes de que ella fuese apuñalada.

—Yo te protegeré —le susurró a la bebé, resguardándola entre sus brazos.


Eclipse /Realeza Maldita 0.5/

 

/Eclipse

No debió nacer, tal fue su poder que no lo pudo contener.

Debía dejar pedazos en cada parte, o su alma iba a destrozarse.

Ella no supo qué hacer, así que demasiado tarde fue...

Su bondad el cielo se llevó y en un eclipse ella se convirtió.

Hoy en día aún se sigue esperando que ocurra un milagro,

y que esos cinco seres no terminen dañando todo a su paso.



sábado, 19 de noviembre de 2022

Saga Realeza Maldita

 La Saga Realeza Maldita es una historia de ciencia ficción, fantasía y romance que consta de cuatro partes. Son historias exclusivas de Booknet. Se encontrarán en dicha plataforma de manera gratuita.

  • 0.5: Eclipse: pequeño relato que va antes del primer libro, consta de dos partes y está aquí en el blog, en la parte de ''Entradas Populares'' se encuentra como se titula.

  • 1: Cisne Negro - próximamente.
  • 1.5: La Druida - próximamente.
  • 2: Cazador de Bestias - próximamente.
  • 2.5: La Maldición de las Bestias - próximamente.
  • 3: La Rebelión del Inframundo - próximamente.
  • 4: Reyes o no Reyes - próximamente.

Trilogía Amores Millonarios

 La  Trilogía Amores Millonarios se basa en tres libros de comedias románticas. Cada libro tiene protagonistas diferentes, pero son de un mismo universo. 

El primer libro se encuentra de manera gratuita en Booknet. Este mismo también está en Buenovela de forma paga y tiene contenido inédito y escenas/capítulos extras. Los otros dos libros solo se encontrarán en Buenovela también de forma paga.

  • Los Millonarios no se Enamoran:

            ⟶ https://booknet.com/es/book/los-millonarios-no-se-enamoran-amores-millonarios-i-b410270

            ⟶ https://www.buenovela.com/book_info/31000421314/Rom%C3%A1ntica/Los-Millonarios-no-se-Enamoran-Amores-Millonarios-I

  • Los Millonarios no tienen Corazón: próximamente.
  • Los Millonarios no sufren por Falta de Amor: próximamente.

Duología Realeza Infernal

 La Duología Realeza Infernal es una historia donde prevalecen temas de mafia, ficción y romance y que consta de dos partes. Se encontrarán de manera paga en la plataforma Buenovela.

  • Princesas Infernales.

            ⟶ https://www.buenovela.com/libro/Princesas-Infernales-Realeza-Infernal-I_31000443184

  • Demonios Infernales.
            ⟶ Próximamente.